¿Sabes cuál es la diferencia entre mentoring y coaching?

Lo preguntábamos en un Workshop que impartimos en un PDD (Programa de Desarrollo Directivo) de una escuela de negocios. El Workshop era sobre el estilo de dirección delcoaching ejecutivo como fórmula para implementar cambios de manera eficaz en las organizaciones.

John Whitmore, considerado unos de los padres del concepto, explica la diferencia comparando una jarra vacía y una bellota.

En el mentoring, el mentorado (o alumno) se percibe como una jarra vacía. El mentor, llena con sus conocimientos y experiencia la jarra. Y, por lo tanto, el mentor transmite todo lo que sabe. Y, cuándo ya ha transmitido todo lo que sabe, ¿qué sucede? Pues es una buena pregunta. A lo máximo que puede aspirar el mentorado, es a ser una jarra llena. El rendimiento futuro, está ligado al rendimiento pasado.

Desde la perspectiva del coaching ejecutivo, dirección general, visualiza a la organización y las personas que la forman como una bellota. Una bellota contiene una semilla (hoy) pero tiene un gran potencial: la de convertirse en un roble.

¿Qué perfiles quieres en tu organización? ¿Jarras llenas o robles?

Pues, aunque no lo parezca, las personas son las mismas. Lo que cambia es el estilo de gestión. El coaching ejecutivo es capaz de liberar el potencial de las personas para que puedan llevar su rendimiento al máximo.

Suena muy corporativo pero, en realidad, la idea nació de la mano de un pedagogo de Harvard, Timothy Gallwey que analizaba cómo debía ser un buen coach (entrenador) de tenis. Y, ¿sabes que descubrió?

Que: «El oponente que habita en la cabeza del propio jugador es más formidable que el que hay al otro lado de la red”.

Por lo tanto, si un entrenador es capaz de ayudar a “eliminar” los obstáculos internos de su rendimiento, el/la jugador/a descubrirá una capacidad natural e inesperada de aprendizaje y desempeño.

Lo plasmó en un libro llamado: The Inner Game of Tennis (el juego interior del tenis). Lo aplicaron también al golf y esquí, y con unos colegas empezaron a organizar retiros deportivos. Los asistentes, muchos de ellos figuras directivas, estaban encantados. Y, por eso, preguntaron: y para nuestras empresas, ¿qué? ¿cómo aplicamos estos principios?

Y así nació el coaching ejecutivo (La Empresa Interior).

Es muy probable ya conozcas y apliques los principios del coaching ejecutivo.

Lo compartimos hoy porque las circunstancias actuales son exigentes, y requieren implementar novedades, cambios e integraciones de una manera fresca y ágil. Hoy (y en realidad siempre) diseñar estrategias de negocio en relación con el potencial (bellota) en vez del rendimiento pasado (jarra de agua) abre puertas. Ya lo sabes bien tú, que las abre.

Satya Nadella, CEO de Microsoft decía en una entrevista: «Nuestra industria no respeta la tradición, solo respeta la innovación».

Gracias por estar aquí. Seguimos cerca.

– Verónica, Consultora en Pitaya Business.