En aviación no cuentan pasajeros subidos a un avión. Cuentan: «almas a bordo».
Y aunque el término almas suena muy romántico, en realidad es mucho más pragmático. El número de almas a bordo es especialmente importante cuando se tienen que realizar rescates e intervenciones de servicios de emergencia. Y hablan de almas, porque en un avión no solo vuelan pasajeros. Este recuento incluye también a la tripulación e incluso bebés que no tienen su propio asiento.
El término, en realidad, proviene de la navegación náutica, cuando el manifiesto de pasajeros de los grandes transatlánticos registraba a las personas vivas que viajaban como almas, ya que existía la posibilidad de que una persona que viajaba muriera y el manifiesto se viera modificado. Pero el sector de la aviación lo ha abrazado y es un término muy utilizado por la ATC (Air Traffic Control).
Como empresarios y potenciadores de negocio en pitaya, es muy tentador adoptar el concepto de almas a bordo y ver una similitud obvia en el mundo empresarial. Porque en una compañía o un grupo de empresas ese concepto encaja al dedillo.
No solo existen los trabajadores/as (pasajeros), sino otras muchas almas a bordo: accionistas, propiedad, figuras directivas, partners y, por qué no mencionarlos también: clientes, usuarios, beneficiarios.
Enfocar los retos de negocio de personas, crecimiento, eficiencia e innovación pensando en todas las almas a bordo de la compañía aporta perspectiva, visión y más aciertos en la toma de decisiones.
¿No lo crees? Pruébalo.
– Verónica Ferrer Moregó, Partner & Directora de Estrategia en Pitaya.
