Dicen que, cuando un adulto abre una puerta, lo hace con la finalidad de saber qué hay detrás de esa puerta o de llegar a un destino. En cambio, un niño (especialmente en edad ‘toddler‘), cuando abre una puerta, lo hace por pura diversión.
Si tienes o has tenido niños cerca, sabes perfectamente a qué nos referimos. Esta ilusión y fascinación por los mecanismos de la apertura de una puerta pueden mantenerlos enfocados durante un buen rato.
Esa actitud, llevada al ámbito empresarial, nos recuerda a la de disfrutar del proceso. El adulto, abriría la puerta como un mero trámite y no le daría ninguna importancia porque estaría solo enfocado en el destino.
Y aunque trabajar para un objetivo es esencial (y de hecho, en pitaya siempre trabajamos con Dashboards, OKRs y ROIs) planteamos que, en situaciones complejas, la filosofía de disfrutar de los procesos de evolución o transformación es la manera más efectiva de llegar al destino.
El mundo de los negocios tradicional inculca la idea de que los cambios generan resistencia, que son duros, difíciles y complicados y, que, por ende, son ese calvario necesario para conseguir una meta. Y así se viven.
¿Pues sabes qué? Nosotros creemos que falta más visión de toddler abriendo las puertas. Transmitir la filosofía de disfrutar realmente del proceso: de las resistencias, de las diferencias, de las incongruencias y contradicciones propias, así como de los pequeños hitos. Es un camino siempre interesante. Y esa visión y filosofía empieza por el que equipo de management se la crea.
Mundo de los negocios, perdónanos si te contradecimos un poco. Pero el mundo cambia muy rápido y la manera en que abordamos esos cambios, debe cambiar también.
– Verónica Ferrer Moregó, Partner & Directora de Estrategia en Pitaya.
