Trekking por el Himalaya

Cuenta la leyenda de una maestra y su discípula en un trekking por el Himalaya.

Llegan a una pequeña y humilde casa, al borde del camino. Son invitados a cenar.

¿Sabéis? No tenemos mucho para vivir– cuenta el padre de la familia – pero, por suerte, tenemos una cabra. La cabra, nos da leche desde hace ya muchos años. Sí, es cierto que no nos soluciona la alimentación de una manera completa, ni nos genera dinero en abundancia, pero es una mínima fuente de mantenimiento.

Cae la noche y la maestra y la discípula siguen su camino. No obstante, antes de partir y cuando todos duermen, la maestra ata la cabra y se la lleva.

– ¿Cómo? Dice la discípula. ¿Qué haces? ¡Pero si es su fuente de manutención!
– Espera y verás, afirma la maestra.

Pasa un año. Nuestra peregrina pareja ha acabado su ruta y pasa de nuevo por la casita al borde del camino. Observan con sorpresa: lo que era una humilde morada es ahora una casa grande, con ganado y huerta, llena de vida y luz.

Se encuentran de nuevo al padre y le preguntan, oye, ¿y esto? ¿qué ha pasado? ¿Cómo estáis?

– Pues no os lo váis a creer, cuenta él con una sonrisa, visiblemente mejorado.  La noche que estuvisteis aquí se escapó la cabra. Fue traumático al principio, pero no tenerla nos obligó a tener que buscar más opciones. Así fue como tuvimos la idea de empezar a cultivar. Creamos una huerta que resultó ser tan próspera, que nos permitió comercializar parte de la cosecha. Con el dinero que ganamos compramos gallinas y más cabras, que nos abastecen de manera generosa y, además, nos permiten compartir con nuestros allegados. Vivimos de manera holgada. ¡Que suerte que la cabra se escapó!

No fue necesaria ninguna explicación más para que la alumna comprendiera la enseñanza: la cabra era para la familia aquello que la mantenía en la supervivencia, pero irónicamente, cuya existencia les privaba de alcanzar todo su potencial.

Toda figura empresarial sabe que hay también hay «cabras» en la compañía. Pueden ser recursos, procesos o incluso líneas de negocio que siguen ahí porque cubren el expediente. Aparentemente la hacen funcionar, pero a su vez, pueden estar privando a la compañía de llegar a su máximo potencial.

Que haya cabras es buena señal. Significa que, lo que antes funcionaba ahora ya no. Y eso es signo inequívoco de evolución.

Entonces:

¿Cómo identificar «las cabras»? y, ¿cómo gestionarlas?

– Verónica Ferrer Moregó, CEO en Pitaya Business

Pitaya es una potenciadora de negocio con sede en Barcelona que proporciona a las empresas productos de consultoría que aporten: orden, frescura, equilibrio y resultados. Nos mueve fomentar un ecosistema empresarial mundial 100% sostenible y las relaciones de confianza a largo plazo.

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